domingo, 14 de septiembre de 2014

Sin Dioses: Examinando las religiones - Ensayos seleccionados

Sin Dioses: Examinando las religiones - Ensayos seleccionados



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¿Para qué sirve la religión?

Por Richard Dawkins
(Este artículo fue tomado de la revista Free Inquiry , Volumen 24, Número 5.)
Como Darwiniano, el aspecto de la religión que llama mi atención es su derroche libertino, su despliegue extravagante de inutilidad barroca. La naturaleza es un contador tacaño, enviando los centavos, observando el reloj, castigando el más mínimo desperdicio. Si un animal salvaje realiza habitualmente una actividad inútil, la selección natural favorecerá a los individuos rivales que a cambio dedican tiempo a sobrevivir y a reproducirse. La naturaleza soporta jeux d'esprits frívolos. El utilitarismo rudo triunfa, aunque no parezca.
"El hormigueo (Anting)" es el hábito raro de pájaros como el arrendajo que "al bañarse" en un nido de hormigas aparentemente incita a las hormigas a invadir sus plumas. Nadie sabe a ciencia cierta cuál es el beneficio de esto: tal vez sea algo de higiene, limpieza de parásitos en las plumas. Mi punto es que la incertidumbre como propósito no-ni debe-hacer que los Darwinianos dejen de creer, con gran confianza, que el "hormigueo", debe ser bueno para algo.
La conducta religiosa en simios bípedos ocupa grandes cantidades de tiempo. Devora grandes recursos. Una catedral medieval consumía cientos de hombres y siglos en su construcción. La música sagrada y las pinturas devocionales monopolizaron enormemente el talento medieval y el del Renacimiento. Miles, talvez millones, de personas han muerto, con frecuencia aceptando primero la tortura, por la lealtad a una religión contra una alternativa que apenas se distinguía. Gente devota ha muerto por sus dioses, asesinado por ellos, ayunado por ellos, soportado azotes, llevado una vida de celibato y jurado silencio por el bien de la religión.
Aunque los detalles varían según las culturas, ninguna cultura conocida carece de una versión de los rituales religiosos del paso del tiempo, consumo de riqueza, provocación de hostilidad, pérdida de la fecundidad. Todo esto presenta un mayor rompecabezas para alguien que piensa de manera Darwiniana. Adivinamos por qué los arrendajos utilizan las hormigas. ¿No es la religión un reto similar, una afrenta a priori al Darwinismo, que requiere de una explicación análoga? ¿Por qué rezamos y cedemos en prácticas costosas que, en muchos casos individuales, más o menos consumen totalmente nuestras vidas?
Por supuesto, los cavernícolas deben ahora venir dando tumbos. La conducta religiosa es solamente un asunto Darwiniano si se extiende, no alguna anomalía extraña. Aparentemente, es universal, y el problema no se ve solamente porque los detalles cambien con las culturas. Como con el lenguaje, el fenómeno subyacente es universal, aunque se interpreta de manera diferente en diferentes regiones. No todos los individuos son religiosos, como la mayoría de los lectores de esta revista pueden atestiguar. Pero la religión es un universal humano: cada cultura, en cualquier lugar del mundo, tiene un estilo de religión que aún los no practicantes reconocen como norma para esa sociedad, así como se tiene un estilo de vestir, un estilo de cortejar y un estilo de servir la comida. ¿Para qué es buena la religión?
Hay poca evidencia de que las creencias religiosas protejan a las personas de enfermedades relacionadas con el estrés. La evidencia no es buena, pero no sería del todo tan sorprendente. Una parte no-insignificante de lo que un doctor puede darle a un paciente es consuelo y seguridad. Mi doctor no practica literalmente la imposición de manos. Pero muchas veces he sido instantáneamente sanado de alguna enfermedad menor por una voz calmada y tranquilizante de un rostro inteligente superando un estetoscopio. El efecto placebo está bien documentado. Pastillas ficticias, sin ninguna actividad farmacéutica, mejoran la salud demostrablemente. Es por eso que las pruebas de drogas utilizan placebos como controles. Es por eso que los remedios homeopáticos parecen funcionar, aunque ellos están tan diluidos que contienen la misma cantidad de ingrediente activo que el placebo de control-cero moléculas.
¿Es la religión un placebo médico, que prolonga la vida reduciendo el estrés? Talvez, aunque la teoría va a tener que aceptar el reto de los escépticos quienes señalan las muchas circunstancias en las que la religión aumenta el estrés más que lo que lo disminuye. En cualquier caso, encuentro la teoría del placebo muy exigua para tener en cuenta el fenómeno masivo o persuasivo de la religión. No pienso que tengamos la religión porque nuestros antecesores religiosos redujeron sus niveles de estrés y por lo tanto sobrevivieron más. No pienso que ésta sea una teoría lo suficientemente grande para la tarea.
Otras teorías se desvían del punto de las explicaciones Darwinianas. Me refiero a sugerencias como, "La religión satisface nuestra curiosidad acerca del universo y nuestro lugar en él." O "La religión es consuelo. La gente le teme a la muerte y están enredados en religiones que prometen que la sobreviviremos." Puede haber algo de verdad sicológica en esto, pero no es en sí misma una explicación Darwiniana. Como lo ha dicho Steven Pinker en How the Mind Works (Cómo trabaja la mente) (Penguin, 1997):
. . . sólo surge la pregunta de por qué una mente evolucionará para encontrar confort en creencias que claramente ve que son falsas. Una persona yerta no encuentra confort creyendo que está tibia; una persona cara a cara con un león no se apacigua creyendo que es un conejo. (p. 555)
Una versión Darwiniana de la teoría del miedo a la muerte tendría que ser de la manera, "La creencia en la supervivencia después de la muerte tiende a posponer el momento en el que se pone a prueba." Esto podría ser cierto o falso-talvez esta sea otra versión del estrés y de la teoría del placebo-pero no debo seguirla. Mi punto es que ésta es la clase de camino en el que un Darwiniano debe rescribir la pregunta.
Los planteamientos sicológicos al efecto de que la gente encuentre alguna creencia agradable o desagradable son aproximados, no explicaciones últimas. Como Darwiniano me preocupan las preguntas últimas.
Los Darwinianos resaltan la distinción entre próxima y última. Las preguntas próximas nos conducen a la sicología y neuroanatomía. No hay nada de malo con las explicaciones próximas. Son importantes y científicas. Pero mi preocupación son las explicaciones últimas relacionadas con lo Darwiniano. Si los neurocientíficos encuentran un "centro de dios" en el cerebro, los científicos Darwinianos como yo, queremos saber por qué el centro de dios evolucionó. ¿Por qué aquellos de nuestros antecesores quienes tuvieron una tendencia genética a que creciera un centro de dios sobrevivieron mejor que sus rivales que no lo tenían? La pregunta última Darwiniana no es una mejor pregunta, no es una pregunta más profunda, no es una pregunta más científica que la pregunta próxima neurológica. Pero es de la que hablo aquí.
Algunas últimas supuestas explicaciones pasan a ser -o son declaradas- teorías de selección de grupos. La selección de grupos es la idea controversial de que la selección Darwiniana elige entre grupos de individuos, en la misma forma que, de acuerdo con la teoría Darwiniana normal, elige entre individuos en los grupos. El antropólogo de Cambridge Colin Renfrew, por ejemplo, sugiere que la Cristiandad sobrevivió por una forma de selección por grupos ya que esto promovió la idea de la lealtad y el amor fraterno entre grupos. El evolucionista Americano David Sloan Wilson ha hecho una sugerencia similar en la Catedral de Darwin.
Este es un ejemplo, para mostrar otra forma en la cual la teoría de la selección por grupos de la religión podría funcionar. Una tribu con un "dios de las batallas" conmovedoramente beligerante gana las guerras contra una tribu cuyo dios pide paz y armonía o una tribu sin ningún dios. Los guerreros que creen que la muerte de un mártir los enviará derecho al paraíso luchan valientemente y deseosos de dar sus vidas. De modo que es más probable que su tribu sobreviva a una selección entre tribus, robe el ganado de la tribu que conquistó y tome a sus mujeres como concubinas. Esas tribus exitosas crean otras tribus hijas que salen y propagan más tribus hijas, todas venerando al mismo dios de la tribu. Note que es diferente a decir que la idea de una religión guerrera sobreviva. Claro que lo hará, pero en este caso el punto es que el grupo de personas que sostienen la idea sobreviven.
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Hay objeciones formidables a las teorías de la selección de grupos. Pero debo tratar de alejarme de estas en esta columna. Los modelos matemáticos sugieren condiciones muy especiales bajo las cuales la selección de grupos puede funcionar. Podría decirse que las religiones en las tribus humanas establecen dichas condiciones especiales. Esta es una línea interesante de la teoría para seguir, pero no lo haré aquí.
¿Puede la religión ser un fenómeno reciente, que surgió desde que nuestros genes fueron sometidos a la selección natural? Su ubicuidad va contra cualquier versión simple de esta idea, No obstante, existe una versión de ésta que quiero defender. La propensión de que lo que fue naturalmente seleccionado en nuestros antecesores no fue la religión per se. Tiene otros beneficios, y solo se manifiesta incidentalmente hoy como conducta religiosa. Entenderemos esta conducta religiosa solamente después de haberla renombrado. Es natural para mí como zoologista utilizar una analogía de los animales no humanos.
La "jerarquía de dominación" fue descubierta primero como el "orden de picoteo" en las gallinas. Cada gallina aprende qué individuos puede picotear en una lucha y cuáles lo picotearán. En una jerarquía de dominación bien establecida, se puede ver una lucha poco evidente. Grupos estables de gallinas, que han tenido la oportunidad de clasificarse en un orden de picoteo, ponen más huevos que en gallineros cuya afiliación cambia continuamente. Esto puede sugerir una "ventaja" para el fenómeno de la jerarquía de dominación. Pero este no es un buen Darwinismo, ya que la jerarquía de dominación es un fenómeno a nivel de grupos. Los granjeros pueden cuidar la productividad del grupo, pero, excepto bajo condiciones muy peculiares que no aplican aquí, la selección natural no lo hace.
Para un Darwiniano, la pregunta "¿Cuál es el valor de supervivencia de la jerarquía de dominación?" no es legítima. La pregunta adecuada es, "¿Cuál es el valor de supervivencia individual de deferencia para las gallinas más fuertes? Y de castigar la falta de deferencia de las más débiles." Las preguntas Darwinianas tienen que dirigir la atención hacia el nivel en el cual las variaciones genéticas puedan existir. Las tendencias agresivas o deferentes en gallinas son un objetivo adecuado ya que ellas varían o pueden variar fácilmente genéticamente. Los fenómenos de grupos como jerarquía de dominación no varían en sí genéticamente, puesto que los grupos no tienen genes. O por lo menos usted tendría su trabajo detenido argumentando un sentido peculiar en el cual un fenómeno de grupo pudiera estar sujeto a variación genética.
Mi punto, por supuesto, es que la religión puede ser como la jerarquía de dominación. "¿Cuál es el valor de supervivencia de la religión?" puede ser la pregunta equivocada. La pregunta correcta puede ser, "¿Cuál es el valor de supervivencia tanto de una conducta individual o característica sicológica no especificada todavía, que se manifiesta, bajo circunstancias apropiadas, como de la religión?" Tenemos que rescribir la pregunta antes de responderla sensatamente.
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Los Darwinianos que buscan el valor de supervivencia de la religión se están haciendo la pregunta equivocada. En cambio, nos debemos centrar en algo en la evolución de nuestros antecesores que no hubiera sido reconocido como religión, pero que está listo para ser reconocido como tal en contexto modificado de la sociedad civilizada.
Cité el orden de picoteo en las gallinas, y el punto es muy importante para mi tesis que espero que usted perdone otro ejemplo de animal. Las polillas vuelan por encima de la llama de una vela y no parece un accidente. Ellas se salen de su camino para hacer de ellas mismas una ofrenda. Podemos llamar a esto "conducta de auto inmolación" y preguntarnos cómo la selección natural Darwiniana podría favorecerla. Mi punto, de nuevo, es que necesitamos rescribir la pregunta antes de poder si quiera dar una respuesta inteligente. No es suicidio. El suicidio aparente surge como un efecto colateral inadvertido.
La luz artificial es una llegada reciente en la escena nocturna. Hasta hace poco, las únicas luces nocturnas eran la luna y las estrellas. Estando en infinidad óptica, sus rayos son paralelos, lo que los hace compases ideales. Se sabe que los insectos utilizan los objetos celestiales para guiarse con exactitud en una línea recta. El sistema nervioso de los insectos es experto en establecer una regla temporal de reconocimiento como, "Establecer un curso tal que los rayos de luz lleguen a sus ojos a un ángulo de 30°." Debido a que los insectos poseen ojos compuestos, esto sumará para favorecer un omatidio particular (tubo óptico individual que sale de la parte del centro del ojo compuesto).
Pero el compás de luz cuenta con el objeto celestial que está en la infinidad óptica. De lo contrario, los rayos no están paralelos sino que divergen como los radios de una rueda. Un sistema nervioso que utiliza una regla de 30° hacia una vela, como si fuera la luna, guiará a la polilla, en un espiral logarítmico puro, hacia la flama.
Es aún, en promedio, una buena regla. No notamos los cientos de polillas que silenciosamente y efectivamente están guiándose por la luna o una estrella luminosa o es más, por las luces de una ciudad distante. Solamente vemos polillas que se lanzan hacia nuestras luces y nos hacemos la pregunta incorrecta. ¿Por qué todas esas polillas están suicidándose? En cambio, debemos preguntarnos por qué ellas tienen sistemas nerviosos que se guían manteniendo un ángulo fijo automático hacia los rayos de luz, una táctica que sólo notamos en ocasiones cuando va mal. Cuando se replantea la pregunta, desaparece el misterio. Nunca estuvo bien llamarlo suicidio.
Una vez más aplica la lección para la conducta religiosa en humanos. Observamos gran número de personas -en muchas áreas locales suman hasta el 100 por ciento- que mantienen creencias que contradicen de lleno hechos científicos demostrables, así como a religiones rivales. Ellas no sólo sostienen estas creencias sino que dedican tiempo y recursos a actividades costosas que surgen de mantenerlas. Mueren o matan por ellas. Nos asombramos ante todo esto, así como nos maravillamos de la conducta de inmolación de las polillas. Desconcertados, nos preguntamos "¿Por qué?" Aún de nuevo, el punto es que podemos estar haciéndonos la pregunta incorrecta. La conducta religiosa puede ser una falla, una manifestación desafortunada de una propensión sicológica subyacente que en otras circunstancias fue una vez útil.
¿Qué podría haber sido esa propensión sicológica? ¿Cuál es el equivalente de utilizar los rayos paralelos de la luna como compás útil? Ofreceré una sugerencia, pero debo hacer énfasis que es sólo un ejemplo de la clase de cosas de las que estoy hablando. Estoy mucho más comprometido con la idea general de que la pregunta debe ser replanteada correctamente que con lo que estoy en dar una respuesta en particular.
Mi hipótesis específica tiene que ver con los niños. Más que otras especies, sobrevivimos debido a la experiencia acumulada de las generaciones previas. Teóricamente, los niños deben aprender de la experiencia para no nadar en aguas infestadas de cocodrilos. Pero para decir lo menos, habrá una ventaja selectiva en los cerebros de los niños con la regla: Crea lo que sus mayores le digan. Obedezca a sus padres, obedezca a los ancianos de la tribu, especialmente cuando adopten un tono solemne. Obedezca sin preguntar.
Nunca he olvidado un sermón horroroso, predicado en la capilla de mi escuela cuando era pequeño. Fue horroroso: en ese entonces, mi cerebro de niño lo aceptó como lo pretendía el predicador. Él contó la historia de un grupo de soldados, que entrenaba a lado de una línea del ferrocarril. En un momento crítico, el sargento que dirigía el entrenamiento se distrajo y olvidó dar la orden de detenerse. Los soldados que habían sido bien entrenados para obedecer órdenes sin preguntar continuaron marchando justo en la vía en la que venía un tren. Ahora, por supuesto, no creo la historia, pero lo hice cuando tenía nueve años. El punto es que el predicador quería que nosotros los niños consideráramos como virtud el servilismo de los soldados y la obediencia incuestionable hacia una orden, por demás absurda. Y, hablando por mí, pienso que lo consideramos como una virtud. Me pregunto si yo hubiera tenido el coraje de cumplir con mi deber marchando hacia el tren.
Como los soldados entrenados idealmente, los computadores hacen lo que se les dice. Ellos obedecen servilmente las instrucciones que se les den correctamente en su lenguaje de programación. Es así como realizan cosas útiles como procesar palabras y hacer hojas de cálculo. Pero, como producto inevitable, son igualmente automáticos al obedecer malas instrucciones. No tienen forma de decir si una instrucción tendrá un efecto bueno o malo. Simplemente obedecen, como se suponen que hacen los soldados.
Es su obediencia incuestionable lo que hace que un computador sea vulnerable a la infección de virus. Un programa diseñado maliciosamente que diga "Cópieme en todo nombre en cualquier lista de direcciones que encuentre en este disco duro" será obedecido sencillamente y obedecido nuevamente por otros computadores a los cuales se les envíe, de manera exponencial. Es imposible diseñar un computador que sea obediente y al mismo tiempo inmune a la infección.
Si he hecho mi trabajo bien, usted ya habrá completado el argumento acerca del cerebro de los niños y la religión. La selección natural construye los cerebros de los niños con una tendencia a creer lo que sus padres y ancianos de la tribu les digan. Y esta cualidad los hace automáticamente vulnerables a la infección. Por excelentes razones de supervivencia, los cerebros de los niños necesitan confiar en sus padres y en los ancianos a los cuales sus padres les dijeron que debían confiar. Una consecuencia automática es que "el que confía" no tiene forma de distinguir entre un buen consejo y uno malo. El niño no puede decir que "Si nada en el río será alimento de los cocodrilos" es un buen consejo pero que "El que no arriesga un huevo no tiene un pollo" es un mal consejo. Estos suenan igual. Ambos consejos vienen de fuentes confiables y están dichos con una seriedad solemne que exige respeto y requiere obediencia.
Lo mismo aplica para las proposiciones acerca del mundo, el cosmos, la moralidad y la naturaleza humana. Y, por supuesto, cuando el niño crece y tiene sus propios hijos, naturalmente les pasará toda la suerte a sus hijos utilizando las mismas sentencias impresionantes.
En este modelo, esperamos que, en diferentes regiones geográficas, diferentes creencias arbitrarias que no tienen una base real sean transmitidas, para que sean creídas con la misma convicción que los conocimientos útiles de la sabiduría tradicional tales como la creencia de que el estiércol es bueno para los cultivos. También debemos esperar que estas creencias que no están basadas en los hechos evolucionarán por generaciones, aleatoriamente o siguiendo alguna clase de analogía de la selección Darwiniana, mostrando eventualmente un patrón de divergencia significativa de los ancestros comunes. Los lenguajes se van distanciando de un origen común dado el tiempo suficiente en la separación geográfica. Igualmente verdaderas son las creencias tradicionales y los requerimientos judiciales transferidos por generaciones, inicialmente debido a la capacidad de programación del cerebro de un niño.
La selección Darwiniana establece que el cerebro en la niñez tiene una tendencia a creer en sus ancianos, a imitar, por lo tanto indirectamente a extender rumores, leyendas urbanas y a creer en religiones. Pero dado que la selección genética ha creado los cerebros para esto, entonces ellos pueden proporcionar el equivalente de una nueva clase de herencia no genética, que puede formar la base de una nueva clase de epidemiología y talvez una nueva clase de selección Darwiniana no genética. Yo creo que la religión es uno de los grupos de fenómenos explicados por esta clase de epidemiología no genética, con la posible mezcla de una selección Darwiniana no genética. Si estoy en lo correcto la religión no tiene un valor de supervivencia para los seres humanos individuales ni para el beneficio de sus genes. El beneficio si existiera no sería la religión en sí
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Le invitamos a leer otros ensayos de Richard Dawkins publicados en Sindioses.org:



Richard Dawkins es biólogo evolutivo, nació en Nairobi, Kenya, en 1941 y se educó en la Universidad de Oxford. Comenzó su carrera como investigador en los 60, estudiando bajo la dirección del etólogo Nico Tinbergen, ganador del premio Nóbel, y desde entonces su trabajo ha girado en torno a la evolución del comportamiento. Ha obtenido las cátedras Gifford de la Universidad de Glasgow y Sidwich del Newham College de Cambridge. Además ha sido profesor de zoología de las universidades de Oxford y California, ha presentado programas de la BBC y dirigido varias publicaciones científicas. En 1995 se convirtió en el primer titular de la recién creada cátedra Charles Simony de Divulgación Científica en la Universidad de Oxford. Autor de obras muy leídas como:
  • El gen egoísta (1976; segunda edición, 1989; tercera, 2006)
  • El fenotipo extendido (1982)
  • El relojero ciego
  • El río del Edén (1995)
  • Escalando el monte improbable (1996)
  • Destejiendo el arco iris (1998) — Dawkins, con ironía pero también con rigor científico, se enfrenta a las pseudociencias mostrando lo que son: fraude, ilusión, alucinación, error o embuste.
  • El capellán del diablo (2003)
  • The Ancestor's Tale: A Pilgrimage to the Dawn of Evolution (2004); El cuento del antepasado: un viaje a los albores de la evolución (2008)
  • The God Delusion (2006); El espejismo de Dios (2007)
  • The Greatest Show on Earth: The Evidence for Evolution (2009) (Evolución. El mayor espectáculo sobre la Tierra)

jueves, 11 de septiembre de 2014

Pugna histórica entre oprimidos y opresores en el campo educativo | Reevo

Pugna histórica entre oprimidos y opresores en el campo educativo | Reevo


Pugna histórica entre oprimidos y opresores en el campo educativo
Noticias - Escuela Popular
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La dominación de los países industrializados sobre los países latinoamericanos históricamente se ha ejercido en base a modelos de desarrollo impuestos por los primeros, esto ha sido denominador común desde la época de la colonia.




Fuente: Aporrea / Por: Richard J. Chaparro

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Gramsci lo definía como dominación hegemónica. Personalmente agregaría a esa dominación hegemónica lo alienante referido por Marx, inoculado todo ello a través de la religión, los medios de comunicación y la educación.Venezuela como país Latinoamericano no escapó de esa dominación hegemónica alienante, institucionalizándose mediante la instauración de modelos educativos, para catalogarnos de subdesarrollados y altamente dependientes.

Hablar de educación popular es hablar de un enfoque filosófico y pedagógico revolucionario, es referirnos a la liberación ante esa hegemonía alienante mediante la humildad y sensibilidad humana. Su contenido promueve la participación y la trasformación del ser humano desde el mismo ser humano para transformar su realidad. Es hablar del maestro Simón Rodríguez y del filósofo pedagogo de origen Brasileño Paulo Freire, sus mayores exponentes.

La educación popular se caracteriza por ser dialógica, toma el dialogo de saberes como eje fundamental del compartir conocimientos. Paulo Freire en su obra Pedagogía del oprimido refleja lo siguiente “…nadie libera a nadie ni nadie se libera solo, los hombres se liberan en comunión”p20. Freire como filosofo y pedagogo trasciende a la metodología individualista, formal y academicista donde el profesor, considerado dueño absoluto del conocimiento y la razón, transfiere a los alumnos parte de ella mediante un monologo tipo canto gregoriano responsorial. En la educación popular se reconoce en cada uno de los participantes sus conocimientos, y es en comunión con el facilitador que surge la liberación.

Lo humilde y libertario anteriormente mencionado, lo reafirma el filósofo Brasilero en su precitada obra cuando se refiere “…La gran tarea histórica de los oprimidos radica en liberarse y no convertirse en opresores de los opresores, sino en restauradores de la humanidad de ambos. Liberarse a sí mismos y a los opresores”.(p.3). Freire al referirse a los oprimidos desde el campo de la educación, del conocimiento en sí mismo, se puede inferir que se refiere al pueblo marginado y excluido que nunca se les dio las condiciones para acceder al sistema educativo, a los que dicho sistema “les dio las oportunidades”, inalcanzables para ello por supuesto, pero igualmente juzgados por no haberlas aprovechado. Esto mismo lo denotaba nuestro presidente Hugo Rafael Chávez Frías de la siguiente manera, “…no siempre querer es poder, no siempre es así, si no se tiene con qué.” Ese con que se refiere a las condiciones que sólo en revolución se les ha generado al pueblo venezolano, sobre todo al pueblo excluido.

No sólo el pueblo excluido históricamente del sistema educativo es el oprimido, muchas veces, nosotros siendo también pueblo, pero privilegiados por haber tenido la ventaja sobre los primeros por haber podido acceder a una educación, nos presentamos como oprimidos sin estar conscientes de ello, oprimidos por nuestra actitud individualista, fragmentada frente a una realidad social que es holística y transcompleja con alta dosis de prejuicios. En la medida que no nos sorprenda ver en el rol de facilitadores a los campesinos(as) y reconozcamos sus saberes, sus capacidades de análisis crítico-reflexivos, así como a personas que aún no tienen títulos de pregrado o postgrado, personas que están saliendo de problemas de drogas, un buhonero o a mamas de casa dictando clases de planificación o economía. En esa misma medida estaremos liberándonos tal como lo menciona Freire, y sólo así la educación popular podrá lograrse. Reconociendo y respetando la otredad.


NIKOLA TESLA

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Nikola TESLA: el rayo que no cesa

21 AGOSTO 2014
Nikola Tesla: auge y caída de un visionario

Nikola Tesla: auge y caída de un visionario

Nikola Tesla es uno de los grandes personajes del siglo XX. La humanidad le debe absolutamente todo lo que tiene que ver con la tecnología del electromagnetismo, empezando por la corriente alterna que nos llega a casa y sin la cual esta civilización jamás habría llegado a ser lo que es. Sin embargo, su nombre ha sido prácticamente olvidado y su gloria arrinconada.
Sólo fue meses después de su muerte, ocurrida en las navidades de 1942, que la Corte Suprema de los Estados Unidos reconoció que Nikola Tesla era el legítimo inventor de la comunicación por radio, aunque a día de hoy seguiremos perdiendo cualquier partida de Trivial si nos atrevemos a dar su nombre y no el de Marconi. El conflicto había comenzado en 1900, cuando Marconi quiso patentar su invento en Estados Unidos y fue rechazado por su parecido con una patente de Tesla de 1897; sin embargo, en 1904, cuando ya había caído en desgracia el nombre de Tesla, la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos cambió de criterio y consideró legítima la patente de Marconi.
Cómo se produjo esta caída en desgracia ha sido motivo de incontables interpretaciones, desde las más asépticas con pretensiones de racionalidad hasta las más apasionadas y conspiranoicas. Y es que la biografía de Tesla es rica en infortunios derivados de su incapacidad para las cosas prácticas de la vida, como ingenuo soñador que era.
Poco después de llegar a Estados Unidos, en 1885, Tesla comenzó a trabajar para la compañía de Thomas Edison quien, gracias al dinero de J.P. Morgan, había logrado extender su sistema de red eléctrica por Nueva York, basado en la corriente continua que había desarrollado, pero ésta era peligrosa y los incendios la tónica habitual; además, la corriente continua no podía ser transmitida a largas distancias. Tesla se ofreció a modificar los generadores de Edison y adaptarlos a la corriente alterna que él había patentado.
Tras comprobar que realmente era un sistema más eficaz, Edison no sólo no cumplió su promesa de remunerar al serbio por la mejora –al parecer una cantidad tan exagerada que sólo un ingenuo podría haberla tomado en serio— sino que lo humilló haciéndole ver que las normas del juego en el creciente sistema empresarial de Estados Unidos estaban muy lejos de adaptarse a los propósitos bienintencionados de Tesla. Nuestro inventor se las pasó cavando zanjas para las instalaciones de Edison, tal fue el puesto que se le asignó en la compañía.
Con todo, Tesla salió bien parado de la situación: el eminente físico inglés William Thomson, Lord Kelvin, se interesó por la corriente alterna tras contemplar el sistema eléctrico en la feria de Chicago, y propuso que se empleara para crear un sistema de transporte de energía a larga distancia. Es así como se construyó la primera central eléctrica de la historia en las cataratas del Niágara, que abastecería de energía eléctrica a toda la ciudad de Nueva York. Hasta ese momento, el aporte de energía se realizaba mediante generadores emplazados en cada manzana cuya mejor cualidad era la propensión al fuego.
George Westinghouse, fundador de Westinghouse Electric, aceptó fabricar todas las patentes de Tesla relacionadas con la corriente alterna, entre ellas el motor que cambiaría la industria mundial. Ante la pérdida de mercado, Edison inició una campaña para desprestigiar la corriente alterna, comenzando así la que se dio en llamar “guerra de las corrientes”, donde todo valía: para demostrar los peligros del logro de Tesla, los colaboradores de Edison electrocutaban animales en exhibiciones públicas y, si ello no bastaba, rediseñaron la silla eléctrica con, por supuesto, corriente alterna, asociándola así con los “desagradables” efectos que la silla producía en el cuerpo humano.
Apasionado con la electricidad y convertida la figura de Edison en el villano que le hacía la vida imposible, además de un Westinghouse que se forraba a costa de la incapacidad del serbio para negociar contratos, Tesla se refugió en los experimentos con electricidad de alta frecuencia; en 1891, patentó el primer tipo de las denominadas “bobinas Tesla”, cuyas potentes descargas eléctricas se manifiestan como espectaculares rayos en la atmósfera. Estas investigaciones hicieron posible otro gran aporte para la humanidad, la primera fotografía de rayos X, pero luego la cosa se le fue de las manos, cuando comenzó a desarrollar lo que supondría el comienzo del larguísimo declive que sería su vida a partir de entonces: la transmisión de energía electromagnética sin cables.
Su obsesión fue construir un aparato que pudiera sintonizar las ondas previamente emitidas por un transmisor, de manera que las ondas electromagnéticas recibidas pudieran ser convertidas en energía eléctrica o bien sirvieran de soporte para codificar mensajes. En 1895, estaba listo para transmitir una señal a una distancia de cincuenta millas, pero un incendio en su laboratorio impidió la proeza. Para más inri, la primera comunicación inalámbrica la lograría poco después quien le habría de quitar el lugar en la historia de las telecomunicaciones:  Guillermo Marconi.
Mientras Marconi se concentraba en inventos apetecibles para la industra de las comunicaciones, Tesla iba a lo suyo: transmitir electricidad por la atmósfera. Se trasladó a Colorado Spring y construyó una central con la bobina Tesla más grande que se había hecho hasta entonces. Cuando la puso en marcha, la antena de la estación comenzó a emitir rayos de treinta metros de longitud cuyos chasquitos se escuchaban a varias decenas de kilómetros a la redonda. Entonces, Colorado Spring se sumió en la oscuridad; un incendio había destruido la central eléctrica que suministraba energía a la ciudad. El pueblo se alteró bastante con los rayos de Tesla, quien fue considerado a todos los efectos persona non grata en la zona. Pero lo que comenzó con ira, acabó en burla. Al poco tiempo, la estación de Tesla detectó una serie de señales que el inventor asoció con un mensaje extraterrestre.
Curado de espanto como estaba, no se dejó amedrentar por las pasiones humanas; los experimentos realizados en Colorado Spring le llevaron a escribir un artículo muy optimista que sería publicado en la Century Magazine. Predecía un futuro en el que la humanidad se beneficiaría de la energía inagotable que emanaba del Sol y hablaba sobre el fin de las guerras y la unión de todas las naciones gracias a un sistema internacional de transmisiones inalámbricas.
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El magnate J. P. Morgan se sintió atraído por ese asunto de una red global e invirtió 150.000 dolares en el sueño de Tesla.  El “sistema mundial de telecomunicaciones” iba a ser una torre de cincuenta metros de altura coronada por una esfera de cobre de treinta metros de diámetro que se habría de conocer como la torre Wardenclyffe.  Lo que Morgan no sabía, ni nadie, era que Tesla estaba más preocupado por que el ingenio pudiera transmitir electricidad en cantidades industriales que por su función como torre de telecomunicaciones, pues proporcionar energía al planeta sería, en su filosofía de vida, la mayor contribución que podía hacer a la humanidad.
En 1901, tras una crisis bursátil relacionada con su empresa de ferrocarriles y debido a la falta de resultados mostrada por su patrocinado en relación a las comunicaciones, por un lado, y al descubrimiento del verdadero propósito de la torre, por otro, y considerando el conjunto como una completa pérdida de tiempo a la par que locura inalcanzable, J.P. Morgan abandonó el proyecto y se volcó en la comercialización del aparato creado por Marconi ese mismo año con las patentes de Tesla.
Tesla se convirtió así en un hombre solo contra el mundo, resentido con una sociedad que lo había estafado y ridiculizado, formada por hombres que no eran más que “microbios de una enfermedad asquerosa”, según suspropias palabras. Así, se apartó definitivamente de la sociedad y se refugió en los ambientes esotéricos de la época, al tiempo que sus ideas, lejos ya de los círculos respetables, comenzaron a alimentar las revistas de ciencia ficción.
Tesla supo advertir el desastre que supondría para la humanidad liberar la energía del átomo, una cuestión de debate tras la publicación de la Teoría general de la relatividad. Pero ya nadie le tomaba en serio. También anticipó la Guerra Fría al apreciar que la manera de evitar los enfrentamientos armados no sería posible mientras hubiera naciones más fuertes que otras, y que la única forma en que los hombres no se atreverían a atacarse unos a otros sería haciendo que todas las naciones tuvieran la tecnología para defenderse unas de otras. Con estas ideas en la cabeza, en 1931, aprovechando que se le rindió un homenaje por su 75 aniversario, Tesla anunció al mundo que había descubierto una nueva fuente de energía ajena a la liberación del átomo, pero no la quiso revelar hasta que decidió que el peligro era inminante, cuando los nazis llegaron al poder en Alemania. La llamó “telefuerza”, un rayo electromagnético que podía ser controlado y lanzado a grandes distancias.
El rayo de la muerte fue muy bien recibido por los guionistas de los cómics de Superman, que no tardaron en incorporarlo al arsenal del villano de turno. Por su parte, Tesla trató de vendérselo a diferentes gobiernos, como los de Gran Bretaña, Estados Unidos y Serbia; los británicos se interesaron por el asunto aquel, pero intentaron construir el arma por su cuenta y riesgo y fracasaron; los serbios, con otro estilo diplomático, le dijeron a Tesla que estaba como una chota, o algo así. Finalmente, la Casa Blanca, en su emergente y neurótica política del “por si acaso”, le invitó a una reunión con altos mandos del ejército el 8 de enero de 1943.
Tesla no pudo asistir. Murió unos días antes en su habitación del Hotel New Yorker. El FBI requisó todos los documentos que se hallaron en su habitación, por si acaso; y, entonces sí que sí, nuestro inventor pasó a formar parte del material conspiranoico de primer nivel. Hasta donde se sabe con certeza, los que se conocen como “papeles perdidos” de Tesla provocaron alguna que otra crisis que sumar a las ya existentes entre la Unión Soviética y Estados Unidos cuando el gobierno del general Tito reclamó para sí el legado de Nikola Tesla en virtud de su origen balcánico, y acusó a los americanos de haberse reservado un buen número de documentos que jamás saldrían a la luz pública. Todo lo demás, a partir de aquí, se desvanece en el humo de la especulación.
En cuanto a este “misterioso” legado, lo más parecido a un rayo de la muerte que se ha conocido ha sido laIniciativa de Defensa Estratégica de la era Reagan. Por lo demás, a Tesla se le suele citar cada vez que se produce un avance en la investigación sobre energías limpias, inalámbricas y sin baterías caducas y contaminantes. Cuando Tesla propuso usar la ionosfera como circuito eléctrico que haría posible no sólo las comunicaciones internacionales, sino el reparto equitativo de energía, el gran problema entonces era resolver la disipación de las emisiones en el espacio, pero hoy el uso de satélites intermedios y la tecnología de microondaspermitirían enviar energía eléctrica desde un punto a otro del planeta sin pérdidas considerables, pues la eficiencia de tales transmisiones es superior al 90%; no sólo se solventarían los actuales problemas de infraestructuras y acceso a la electricidad, sino que quitarían todo sentido a muchos conflictos geopolíticos; la energía generada por cualquier central remota sería convertida al rango de microondas y enviada a satélites repetidores que la redirigirían hacia antenas receptoras en cualquier lugar del planeta; en un salto más de tecnología, las estaciones espaciales cosecharían la energía solar de manera que el aporte ilimitado sería una realidad a efectos prácticos.
¿Por qué no se toman en serio tales proyectos? La respuesta más directa es que, a día de hoy, no es rentable. Por otra parte, el Programa Space Solar Power Exploratory Research and Technology de la NASA incluye en sus conclusiones referencias a la complejidad de los factores económicos y cuestiona tales premisas de mercado.
En la mentalidad de generaciones adoctrinadas en la sociedad de consumo, la justificación económica satisface cualquier excusa, incluso la limitación del conocimiento por el bien del mercado. Llegados a este punto, resumamos las verdades del barquero antes de que se confundan con teorías de la conspiración según las cuales un orden oscuro bloquea el desarrollo de energías limpias y baratas -aunque, para el caso, las conclusiones vienen a ser parecidas—: la rentabilidad no es un criterio científico, sino económico.
Una obviedad que sin embargo ha motivado innumerables reflexiones sobre las políticas científicas posteriores a la II Guerra Mundial, primero en Estados Unidos y luego en eso que se conoce por Occidente (Europa, Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda); o, lo que es lo mismo, sobre cómo se ejerce y aplica la investigación científica en la sociedad del consumo.
De acuerdo a la sociología de la ciencia, los criterios económicos basados en la maximización del beneficio, ya sea personal, industrial o empresarial, entendiendo beneficio en términos de mercado, esto es, cuantitativos, se han convertido en el principal argumento para explicar por qué no se desarrollan ciertas tecnologías que podrían resultar más benignas al medio y a los seres que lo habitan, incluyendo al homo sapiens. Este tipo de limitaciones ha logrado profanar finalmente los ámbitos antes sagrados del conocimiento, como detallara en su día Pierre Bourdieu, para quien, incluso en las universidades, ya no existe más que “ciencia aplicada” con propósitos comerciales en beneficio único de las empresas, subordinada no a los intereses de la humanidad, sino a los “imperativos del lucro”.
Paradójicamente, todavía hoy, aún aceptando esta realidad inevitable a estas alturas, se considera a la par, por norma general, que el progreso técnico contemporáneo es lo mejor que le ha pasado a los humanos en su historia.
Al parecer, la unión de ambos pensamientos es síntoma de sensatez. La sensatez, por tanto, consiste en pensar que lo mejor para la especie es la maximización de beneficios y/o, en su defecto, que la maximización de beneficios está por encima de lo mejor para la especie, de modo que, en caso de irse al garete la especie, todo estará bien si se han maximizado los beneficios. De todo lo cual, cabría concluir que la rama más inteligente de la especie humana, capaz de aplicar el conocimiento adquirido de la forma más sabia, es la occidental capitalista de los siglos XX-XXI, porque maximiza los beneficios mejor que cualquier otra y rechaza todo conocimiento que no se ajuste a tal propósito.
El pensamiento de mercado como base para la aplicación del pensamiento científico es una aberración de la época que, por asumida desde la entrada en los criaderos académicos, que diría Sloterdijk, se transforma en ley natural, en proceso inevitable ante el que nada se puede. Siguiendo los teoremas de incompletitud de Gödel, ningún sistema puede ser conocido desde dentro del mismo, por lo que la inevitabilidad reside en que el sistema actual se seguirá alimentando de quienes, mayoritariamente, lo han asumido hasta el punto de no someterlo a pensamiento crítico alguno. El resultado en ambos casos conduce al mismo callejón sin salida de lo inevitable. Mas la responsabilidad es la diferencia entre ellos.
La investigación científica es una actividad de humanos sometidos a las circunstancias de su tiempo y, como tales, los humanos de estos tiempos sucumben a las exigencias del mercado que les alimenta. No hay héroes que escapen a la política de maximización de beneficios. Y, si los hay, ese asunto de la selección natural los elimina inevitablemente del medio para el que no están capacitados.
Así, pues, no son necesarias las teorías de la conspiración, aunque, al menos, con ellas existiría la esperanza de acabar con el problema si se encuentra a los malos. Como ocurre en el universo de Kafka, la cosa se antoja más patética y devastadora; no hay cerebros que controlen el pesado sistema burocrático, el castillo es una ilusión de perspectiva que se disuelve en casas anodinas al aproximarnos. Es algo mucho más sencillo e imposible de solucionar; versionando cierta famosa frase relacionada precisamente con la economía: ¡es la condición humana, estúpido!
El caso es que el gran siglo de los avances tecnológicos no fue capaz de superar los problemas de la transmisión inalámbrica de energía, hasta el punto de olvidarse por completo de la misma. A la par, el hombre que alumbró literalmente al mundo murió estigmatizado y, a pesar de que los tribunales acabaron dándole la paternidad de las transmisiones de radio, su nombre ha sido olvidado por prácticamente todos.
A día de hoy, la aplicación de la energía sin cables se reduce al ámbito doméstico y a la recarga de automóviles eléctricos. Pero Tesla va más allá de tales minucias. Sus principios eran muy superiores a la economía de mercado que le hizo perder la fe en los seres humanos. Su gran error fue no entender que las aplicaciones científicas se enmarcan dentro de la ideología de cada época, y la época de Tesla estaba viendo cómo nacían aquellos que Nietzsche llamara los últimos hombres. Los últimos hombres de ayer se lo hicieron pagar caro, y los últimos hombres de hoy ya no lo recuerdan.
En cualquier caso, el gran misterio de toda esta historia reside en su mismísima base, y se escapa a cualquier ciencia de comienzos del siglo XXI: como dijo Tesla en alguno de sus artículos, la clave de todo está en saber qué es la electricidad. Porque nadie en este mundo, que se sepa, tiene la más mínima idea de qué es eso que se llama electrón, ni de eso que se llama fotón, ni de qué es realmente eso que se llama electromagnetismo.
Sólo entonces, cuando se responda con humildad y auténtica sabiduría a lo más básico, el hombre habrá alcanzado un conocimiento que realmente valga la pena.
The scientific man does not aim at an immediate result.  He does not expect that his advanced ideas will be readily taken up.  His work is like that of the planter—for the future*.
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*”El hombre de ciencia no tiene por objeto un resultado inmediatoÉl no espera que sus ideas avanzadasserán fácilmente absorbidasSu trabajo es como el del plantador -para el futuro”.
Fuente artículo: erraticario
Reedición artículo, título post, traducción cita, Freeman
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lunes, 16 de junio de 2014

El fenómeno de la percepción bajo el prisma de la Teoría Sintérgica de Jacobo Grinberg.

JACOBO GRINBERG Y LA TEORIA SINTERGICA.


http://www.cuanticamania.com/



En Diciembre de 1994 el neurofisiólogo Jacobo Grinberg y su esposa desaparecen , en circunstancias aún no aclaradas, mientras se dirigían a la Universidad Autónoma de México (UAM).



Estudioso de la relación Mente-materia del Chamanismo y profundo conocedor de la Fisica Cuántica y de la Meditación, Jacobo Grinberg  conoció y trabajó  con la célebre curandera mexicana Pachita, mencionada a menudo en las obras de Alejandro Jodorowsky.
Autor de la llamada Teoría Sintérgica,Jacobo Grinberg fué un hombre sobresaliente que estudió en profundidad el cerebro de chamanes y yoguis contrastanto los resultados obtenidos con su bagaje científico  en su laboratorio de la UAM.
 Este incansable investigador, viajero y  autor de obras de valor incalculable, no cuenta siquiera con una entrada en Wikipedia y a día de hoy no se conseguie encontrar una biografía suya  en Internet , de donde también parece haber prácticamente desaparecido.

Decidió estudiar la mente humana y la Consciencia a raiz de la muerte de su madre por un derrame cerebral cuando él apenas tenía 12 años.

  El fenómeno de la percepción bajo el prisma de la Teoría Sintérgica de Jacobo Grinberg.

“Nosotros interactuamos con una matriz informacional o campo informacional que todo lo abarca y envuelve y que contiene en cada una de sus porciones toda la información.
 Es una matriz de tipo holográfico. En ese nivel de cualidad de la experiencia no hay objetos separados unos de otros, sino que se trata de un extraordinario campo informacional de enorme complejidad.

Nuestro cerebro interactúa con ese campo informacional que algunos llaman campo cuántico y otros como David Böhm, el orden implicado.

( El campo unificado del que habla John Hagelin.Nota de Cuanticamania.)

El cerebro interactúa con este campo y a partir de esta interacción, como resultado final del procesamiento cerebral, aparece la realidad perceptual, la que percibimos tal y como la conocemos, es decir, los objetos, formas, colores y texturas.

En ese campo informacional se encuentran la información de esos objetos, pero no la cualidad. El cerebro está encargado de alguna manera de descodificar ese campo informacional y la resultante final es la realidad que percibimos. Nosotros, en general, debido a nuestra incapacidad para entender el proceso, confundimos ese resultado final con un estimulo primario. Pero lo cierto es que no tenemos acceso al proceso de creación de la realidad perceptual, sino solamente a su resultado final. Y es precisamente esta confusión lo que nos lleva a pensar que la resultante final no es un producto creado por nosotros, sino una realidad independiente o ajena a nosotros, cuando en realidad somos nosotros quienes la elaboramos.

La Teoría Sintérgica afirma que en el procesamiento que el cerebro realiza para “ construir” la realidad, uno de los últimos pasos es la creación del llamado   “campo neuronal ”. La idea es que cada proceso energético que se lleva a cabo en la estructura de cada neurona, dentrita o axón del cerebro, crea una microdistorsión de la estructura del pre espacio y que las interacciones entre todas estas microdistorsiones dan lugar a una macrodistorsión hipercompleja denominada “campo neuronal”.

Así el “ campo neuronal” es una matriz resultante de la actividad neuronal del cerebro. La teoría sintérgica afirma que este “ campo neuronal” actúa a su vez con la matriz pre-espacial y a partir de esa interacción, aparece la “realidad perceptual”, es decir la que percibimos con los sentidos físicos.

Esta es la Teoría Sintérgica.

La lattice del espacio-Tiempo.


La estructura fundamental del espacio es una red o matriz energética hipercompleja de absoluta coherencia y total simetría. A esta red se le denomina lattice y se considera que en su estado fundamental contribuye al espacio mismo omniabarcante y penetrado de todo lo conocido.
 La concepción de lattice surgió de los estudios de cristalografía, porque la estructura de cualquier cristal es una lattice de alta coherencia que se asemeja a la lattice del espacio.

A partir de Einstein, el concepto de espacio ha sido inseparable del tiempo, por lo que la consideración de la lattice del espacio tiempo se refiere a ambos unificándolos. Si la lattice desapareciera, el espacio y el tiempo harían lo mismo.

Cualquier objeto “material” es en realidad una organización irrepetible de la estructura de la lattice. En su estado fundamental de total coherencia, fuera de la misma lattice no existen ni objetos ni alteraciones temporales. Es únicamente cuando la lattice cambia su estructura fundamental que el tiempo transcurre y los objetos aparecen.

El campo Neuronal.

El cerebro humano es la conformación más compleja conocida de la estructura de la lattice (exceptuando la estructura fundamental de la lattice misma). Cada una de las doce mil millones de neuronas del cerebro humano junto con todas sus conexiones anatómicas son otras tantas alteraciones de la estructura fundamental de la lattice. Cada vez que una neurona se activa y su membrana celular cambia su potencial de reposo produciendo cambios eléctricos de superficie, la lattice cambia su conformación.

Esta alteración ocurre en todas las dimensiones del espacio y se le denomina campo neuronal. El campo neuronal de un cerebro vivo contínuamente interactúa con la lattice produciendo en ella confirmaciones energéticas a las que denominamos imágenes visuales.

En realidad, el campo neuronal y la lattice firman una unidad y es la misma lattice la que sirve de fundamento al campo neuronal.
 Todos vemos un mundo similar porque la estructura de nuestros cerebros es muy parecida y por lo tanto, los campos neuronales que producimos son semejantes aunque irrepetibles y únicos en cada momento.

Por ello existen mundos auditivos diferentes de los visuales u olfativos y niveles particulares que la conciencia mística oriental conoce tan bien.
Algunos niveles de interacción solamente son accesibles después de un entrenamiento riguroso mientras que otros son más cotidianos y comunes. En todos los niveles, sin embargo, el cerebro afecta la estructura de la lattice.

La Conciencia de Unidad.

El campo neuronal es capaz de mimetizar la estructura fundamental de la lattice. Esto se logra encrementando la coherencia ínter y transhemisférica. Cuando la coherencia cerebral es así incrementada, el campo neuronal deja de modificar la estructura fundamental de la lattice y la conciencia se vuelve de Unidad. En este estado de Unidad total desaparece el ego y el sujeto de la experiencia se vuelve una especie de “rey de la creación” capaz de modificar la realidad desde sus orígenes.

Transcribimos aquí  palabras de Jacobo Griberg en quizás su última entrevista.

"Estoy entendiendo la Realidad como Conciencia,intentando no olvidarme de esto,refrescandome cada momento en esta visión,y prosiguiendo los estudios en laboratorio...

Y respondiendo a la pregunta de qué había supuesto para él ,sus hallazgos,Jacobo Grinberg respondía:

"para mi todo esto se ha convertido en una fuente inagotable de aventuras de la conciencia en mi propia conciencia,porque esta idea no es sólo intelectual,sino que tiene una vivencia,y estoy intentando vivir en este nivel del que hablo,tratando de recordarlo todo el tiempo y ver que es lo que sucede.
Uno acepta esta realidad como un milagro,como una creación.
Se santifica lo cotidiano,todo se llena de amor,hay una hermandad enorme entre todo...porque uno entiende que  en ese nivel todo está unificado.
Es decir ,que todo está en el todo...".

Jacobo Grinberg-Zylberbaum

En su memoria...



Bienvenid@ a Cuanticamania

Emilio Lozoya Austin: Empleado de petroleras extranjeras

Emilio Lozoya Austin: Empleado de petroleras extranjeras



Emilio Lozoya Austin: Empleado de petroleras extranjeras

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Lozoya
Emilio Lozoya Austin
Actual director de Pemex, antes fue coordinador de Vinculación Internacional en la campaña presidencial de Enrique Peña.
En 2012 todavía participaba como miembro del consejo de administración de la constructora española OHL México, que opera en el sector de concesiones en infraestructura de transporte y ahora entra al sector energético de la mano de Lozoya Austin. En su corta gestión al frente de Pemex, OHL ha obtenido tres contratos relevantes con Pemex Refinación: la construcción de una planta de hidrógeno, la terminación de un gasoducto en la refinería de Cadereyta Jiménez, en Nuevo León y la construcción de una planta de cogeneración de 35 megavatios que se instalará en la refinería Francisco I Madero, en Tamaulipas.
La empresa OHL fue la consentida en el gobierno de Peña Nieto en el estado de México y ahora está en camino de convertirse en una de las privilegiadas de este sexenio.
La compañía comenzó operaciones en México en 2003 y le fueron otorgadas de las primeras concesiones para autopistas de peaje que no se autorizaban desde mediados de los noventa.
Entre 2009 y 2012, Lozoya fundó y encabezó varios fondos de inversión, especializados en inversiones de capital privado a nivel global en diversas industrias, incluyendo reestructuraciones y transacciones internacionales. Hasta agosto de 2012, Lozoya Austin fue miembro del consejo de administración de OHL, que obtuvo contratos por 6 mil 733 millones de dólares de gobiernos estatales como México y Puebla y de autoridades federales, para la construcción, explotación y conservación de seis autopistas. Además, OHL México tiene una participación de 49% en la compañía concesionaria del Aeropuerto de Toluca, el segundo mayor aeropuerto en el área metropolitana de la Ciudad de México. OHL México es controlada directamente por OHL Concesiones de España, la séptima compañía más grande del mundo en el sector de infraestructura del transporte.
Conexión Videgaray: Lozoya conoció a Peña a través de Luis Videgaray y a éste por intermediación de Pedro Aspe, que fue maestro de ambos en el ITAM. “Yo conocí a Luis Videgaray cuando él trabajaba con Pedro Aspe en Protego”, declaró Lozoya Austin a ADNPolítico.com
“Aspe fue profesor mío, tuve un buen desempeño en sus clases y, como era muy generoso con quienes tenían buen desempeño, me apoyó en el proceso para irme al exterior, como a muchos otros compañeros”, contó Lozoya Austin, quien también explicó como se acercó a Peña Nieto. Todo inició en el Foro Económico Mundial cuando asistió Videgaray como secretario de finanzas del gobierno del estado de México y Lozoya era director para América Latina del Foro Económico Mundial.
“Comenzamos una relación muy estrecha para buscar inversión extranjera para el Estado de México… Con un importante pragmatismo, con excelentes resultados; no iban de turismo político, iban por inversiones y las conseguían”. Después OHL obtuvo contratos de infraestructura en el estado de México.
Conexión OHL México, el presidente del Consejo de Administración es José Andrés de Oteyza y Fernández-Valdemoro, economista que fue secretario de Patrimonio y Fomento Industrial en el sexenio de López Portillo, el gobierno del saqueo en pleno auge petrolero.
En el consejo de administración de OHL México también aparecen otros exfuncionarios públicos: Jesús Reyes Heroles y Carlos Ruiz Sacristán, director de Pemex en la primera parte de la administración de Zedillo que después lo nombró secretario de Comunicaciones y Transportes. Al mismo tiempo, Ruiz Sacristán fue designado en junio de 2013 director general de Sempra Energy México, firma especializada en ductos de gas natural, distribución de gas, una planta de recibo de gas natural licuado y una planta de generación eléctrica. La empresa también está desarrollando un importante proyecto de energía eólica en el norte de Baja California.
Con tales antecedentes cabe preguntarse cuánto es el peso de OHL México y sus múltiples ramificaciones en el proceso de privatización de Pemex y cuál es el papel de su ex consejero, ahora director general de la paraestatal, Emilio Lozoya Austin. En España, sumida en una crisis general, OHL ha sido acusada de corrupción política, financiamiento de actividades partidistas del PP en el caso Bárcenas, por la entrega de recursos ilegales a políticos del PP (como Mariano Rajoy) y lavado de dinero.
*Investigación de Jesús Ramírez Cuevas